Stephen King: medio siglo escribiendo las pesadillas de millones de lectores

Stephen King: medio siglo escribiendo las pesadillas de millones de lectores

Stephen King construyó durante más de cincuenta años una obra que atravesó la literatura, el cine y la cultura popular, desde Carrie hasta sus publicaciones más recientes.

Hace más de medio siglo que Stephen King publica historias que la gente lee con la luz encendida. Escribió más de sesenta libros, inspiró algunas de las películas más recordadas del cine de terror y de drama, y logró algo que pocos autores consiguen: que su nombre funcione como un género en sí mismo. Detrás del personaje hay un chico criado sin padre, un profesor que escribía en el lavadero de una casa rodante, un hombre que venció sus adicciones y sobrevivió a un accidente que casi lo mata, y un escritor que, pasados los 78 años, sigue publicando.

Portland, un padre ausente y una máquina de escribir

King nació en Portland, Maine, en 1947. Cuando tenía dos años, su padre salió de la casa y no volvió. Su madre, Nellie Ruth Pillsbury, crió sola a Stephen y a su hermano mayor, David, y durante años la familia se mudó entre varios estados hasta instalarse en Durham, un pueblo chico de Maine.

Ese paisaje de pueblos rurales, inviernos largos y vecinos que se conocen de toda la vida terminaría siendo el escenario de buena parte de su obra. Derry, Castle Rock y Jerusalem’s Lot, los pueblos imaginarios de sus novelas, tienen mucho de aquellos lugares.

Estudió Inglés en la Universidad de Maine, donde escribía una columna para el diario del campus y donde conoció a Tabitha Spruce, con quien se casó en 1971. Los primeros años fueron de estrechez: él daba clases de inglés en un colegio secundario, había trabajado en una lavandería industrial y la pareja vivía en una casa rodante con sus hijos pequeños. King escribía de noche, en una máquina apoyada sobre sus rodillas, en el cuarto donde estaba el lavarropas.

La novela que terminó en la basura

La historia de su primer éxito es una de las anécdotas más conocidas de la literatura estadounidense. King empezó a escribir un relato sobre una adolescente humillada por sus compañeras que descubre que tiene poderes telequinéticos. Insatisfecho con el resultado, tiró las páginas a la basura. Tabitha las rescató, las leyó y lo convenció de que siguiera.

Carrie se publicó en 1974. La venta de los derechos para la edición de bolsillo cambió la economía de la familia de un día para el otro y le permitió dejar la docencia para dedicarse solo a escribir.

Una década de clásicos

Lo que siguió fue una racha que pocos escritores lograron. En pocos años publicó El misterio de Salem’s Lot (1975), El resplandor (1977), Apocalipsis (1978) y La zona muerta (1979). En los ochenta llegaron Cementerio de animales, It y Misery, además de los primeros tomos de La torre oscura, la saga que él mismo considera el centro de su universo literario y que completó en 2004.

Su estilo, cercano al habla cotidiana, lleno de marcas comerciales, canciones de radio y personajes comunes, lo convirtió en un autor masivo. También le valió durante años el desdén de una parte de la crítica, que lo consideraba un escritor comercial.

Richard Bachman, el otro yo

A fines de los setenta, King quiso comprobar si su éxito dependía de su nombre o de sus historias. Empezó a publicar novelas bajo el seudónimo de Richard Bachman, entre ellas La larga marcha y El fugitivo. El experimento terminó en 1985, cuando un empleado de una librería notó las similitudes de estilo y rastreó los registros de derechos de autor hasta dar con él. King no se enojó: al poco tiempo anunció, con humor, que Bachman había muerto de un cáncer de seudónimo.

Del papel a la pantalla

Pocos autores fueron tan adaptados. Brian De Palma llevó Carrie al cine en 1976, Stanley Kubrick filmó El resplandor en 1980 y después llegaron Cuenta conmigo, Misery —que le dio el Oscar a Kathy Bates—, Sueños de libertad y Milagros inesperados. En 2017, It se convirtió en la película de terror más taquillera de su época.

Su relación con esas versiones no siempre fue armoniosa, y él nunca lo ocultó. Durante décadas dijo abiertamente que la película de Kubrick no le gustaba porque sentía que había perdido el corazón de la historia familiar que él había escrito. Lejos de quedar como una pelea, esa franqueza terminó alimentando uno de los debates más ricos sobre adaptación en la historia del cine, y años después King dio su bendición a Doctor Sueño (2019), la película que retomó ambos universos.

Tiene, además, una costumbre generosa con los cineastas jóvenes. Desde hace décadas permite que estudiantes de cine adapten algunos de sus cuentos a cambio de un dólar simbólico, con la condición de que los cortos no se usen con fines comerciales. En el ambiente se los conoce como dollar babies.

Las batallas personales

En los años ochenta, en plena fama, King atravesó una adicción al alcohol y a la cocaína. Él mismo reconoció que apenas recuerda haber escrito algunas de sus novelas de esa época. A fines de esa década, su familia organizó una intervención, y King eligió la recuperación. Desde entonces habla del tema con una sinceridad que ayudó a muchos lectores que pasaban por lo mismo.

El 19 de junio de 1999, mientras caminaba por una ruta cerca de su casa en Maine, lo atropelló una camioneta. Sufrió fracturas múltiples en la pierna y la cadera y un pulmón colapsado, y la recuperación fue larga y dolorosa. Durante esos meses terminó Mientras escribo (2000), un libro mitad autobiografía, mitad manual de escritura que se convirtió en lectura habitual en talleres literarios de todo el mundo.

La decisión de retirar un libro

Uno de los episodios que mejor muestran su sentido de responsabilidad involucra a Rabia, una novela temprana publicada como Bachman sobre un estudiante que toma rehenes en su escuela. Cuando se supo que el libro había aparecido en el entorno de varios tiroteos escolares en Estados Unidos, King pidió que dejara de imprimirse. Aceptó perder un título propio antes que correr el riesgo de que siguiera circulando en ese contexto. Años después escribió un ensayo sobre la violencia armada en su país.

El reconocimiento que llegó con los años

En 2003 recibió la medalla de la National Book Foundation por su contribución a las letras estadounidenses. La elección provocó críticas de algunos académicos, que no aceptaban ver a un autor popular en ese lugar. King respondió en su discurso con una defensa de la literatura que lee la mayoría de la gente, y el tiempo terminó dándole la razón: hoy su obra se estudia en universidades. En 2014 recibió la Medalla Nacional de las Artes, entregada por el presidente Barack Obama, y en 2015 ganó el Premio Edgar por la novela policial Mr. Mercedes.

Maine como territorio propio

King nunca se fue de Maine. Junto a Tabitha creó una fundación que apoya bibliotecas, escuelas y organizaciones comunitarias del estado, y también impulsó la Haven Foundation, que ayuda a artistas y escritores independientes que atraviesan problemas de salud o económicos. La familia comparte el oficio: Tabitha es novelista, y sus hijos Joe Hill y Owen King también son escritores. Con Owen firmó Bellas durmientes (2017).

2026, la vuelta a los Territorios

A los 78 años, King mantiene un ritmo que envidiarían autores mucho más jóvenes. En 2025 publicó Never Flinch, una nueva novela con la detective Holly Gibney. Para el 6 de octubre de 2026 está previsto Other Worlds Than These, el tercer y último libro de la saga que empezó con El talismán (1984) y siguió con Casa Negra (2001), ambos escritos junto a Peter Straub. Straub murió en 2022, y King terminó la novela solo, a partir del material que su amigo había dejado preparado.

La pantalla tampoco se detiene. Prime Video estrenará el 7 de octubre de 2026 una nueva serie basada en Carrie, con Summer H. Howell en el papel protagónico, y en noviembre saldrá una edición de colección por los 40 años de It, con prólogo de los hermanos Duffer, los creadores de Stranger Things.

Medio siglo después de que Tabitha rescatara aquellas páginas de la basura, la historia de Carrie White vuelve a contarse. Esta vez para una generación que todavía no había nacido cuando King escribía de noche junto al lavarropas.