Cintia Meyer: quién es la cordobesa que recorrió 40 países y terminó fundando una reserva en la selva misionera 

Cintia Meyer y la reserva El Tortugal

Cintia Meyer dirige junto a Andrés Álvarez El Tortugal, una reserva de 33 hectáreas en Aristóbulo del Valle, Misiones.

Fue guardavidas en el río en Carlos Paz, se fue a España en 2007 con un contrato que resultó distinto a lo prometido y, en lugar de volver, se quedó una década larga dando vueltas por el mundo. Esos ahorros, juntados en unos cuarenta países con trabajos temporarios, terminaron comprando 33 hectáreas de selva en Misiones. Hoy Cintia Meyer tiene 41 años y dirige El Tortugal junto a su pareja, Andrés Álvarez: una reserva natural en Aristóbulo del Valle donde los retiros y los talleres pagan la plantación de árboles nativos y la cría de abejas sin aguijón.

De la costanera de Carlos Paz a un contrato en España

Antes de cualquier reserva natural hubo una pileta y un río. Cintia Meyer es cordobesa, tiene 41 años y se recibió de profesora de educación física. Durante un tiempo trabajó como guardavidas en el río, en Carlos Paz, que es la clase de trabajo estacional que muchos usan para pagarse otra cosa.

Lo otro, en su caso, era irse.

En 2007 consiguió un contrato de guardavidas en España y se fue. Lo que encontró allá no se parecía a lo que le habían ofrecido: las condiciones de trabajo y de vivienda la llevaron a renunciar. En lugar de volver, se quedó y cambió de rubro. Terminó trabajando en relaciones públicas en Benidorm, una ciudad de la costa alicantina que vive del turismo.

Esa decisión, la de no volver cuando el plan original falla, se repite en el resto de su historia.

Cuarenta países y un encuentro en una isla

Los años siguientes los pasó en movimiento, combinando working holidays y voluntariados. Suma alrededor de cuarenta países recorridos.

En Waiheke, una isla del golfo de Hauraki en Nueva Zelanda, conoció a Andrés Álvarez, un argentino de Campana. Siguieron viajando juntos: Australia, Filipinas, Indonesia, Sri Lanka.

En 2017, con todo ese recorrido encima, armaron algo con lo que habían aprendido. Crearon un blog dirigido a argentinos que quieren viajar o trabajar afuera y publicaron un libro, Traviajando. El conocimiento acumulado dejó de ser anecdótico y pasó a ser un producto.

La decisión de volver y comprar monte

En 2018 resolvieron volver a Argentina. La idea no era instalarse en una ciudad.

Ahorraron todo lo que pudieron y compraron un predio de 33 hectáreas en Misiones, sobre la Ruta Nacional 14, en el kilómetro 926, a pocos minutos del centro de Aristóbulo del Valle. El terreno ya había funcionado como alojamiento, así que no partieron de cero en infraestructura, pero sí en todo lo demás.

Hoy el lugar se llama El Tortugal, Reserva de Naturaleza, y tiene tres cabañas y una cocina grande. Está rodeado de selva, con senderos, un arroyo, una cascada y aves silvestres. Se visita solo con reserva previa.

Qué hacen con las 33 hectáreas

La parte que distingue el proyecto de un alojamiento rural es el destino de la plata. Los retiros y los talleres que organizan funcionan como financiamiento de la protección de la reserva.

El trabajo de conservación tiene tres patas concretas. La primera son las abejas: armaron un meliponario, que es una cría de abejas nativas sin aguijón, las que polinizan la selva y que no son las mismas que producen la miel comercial. La segunda es la plantación de especies nativas, para recuperar monte. La tercera es la agroforestería, un sistema que produce alimento sin desmontar, haciendo convivir cultivos y árboles en la misma parcela.

A eso se suma la oferta para visitantes: caminatas guiadas por los senderos, clases de yoga, terapias naturales y talleres sobre yerba mate y plantas medicinales, que en Misiones no son temas decorativos sino parte de la economía y la cultura del lugar.

También venden lo que producen. Mermeladas, aperitivos, licores, plantines de vivero, cosmética y productos de medicina natural, todo de elaboración agroecológica.

Por qué el caso llama la atención

Aristóbulo del Valle está en el centro de Misiones, en la zona que el turismo provincial promociona como el Valle Encantado, y viene ganando lugar como destino por fuera del circuito clásico de las Cataratas. El Tortugal figura entre su oferta de alojamiento.

Lo que hace singular el caso no es el emprendimiento turístico en sí, que en la provincia hay muchos. Es la secuencia: una profesora de educación física que empezó cuidando bañistas en un río de Córdoba, pasó diez años largos moviéndose por el mundo con trabajos temporarios, y usó esos ahorros para comprar monte y ponerlo a producir sin talarlo.

El dinero que entra por los retiros de yoga sostiene la plantación de árboles nativos y la cría de abejas. Es un modelo donde el visitante financia, sin enterarse del todo, el trabajo que hace que el lugar siga existiendo.