Quién es Tsui Hark, el renovador del cine de artes marciales
Tsui Hark construyó una carrera como director y productor que transformó el wuxia y el cine de acción de Hong Kong.
Nació en Saigón en una familia de dieciséis hermanos, llegó a Hong Kong a los trece años y estudió cine en Texas, donde se cambió el nombre. En 1980 los censores le prohibieron una película y lo obligaron a rehacerla; cuatro décadas después firmó el mayor éxito de taquilla de la historia del cine chino. Entre esos dos extremos hay más de cuarenta años de carrera, cuatro premios al mejor director en Hong Kong y un puñado de títulos que cambiaron el wuxia para siempre. Esta semana, a los 75 años, el Festival Lumière de Lyon le descubrió una placa con su nombre.
De Saigón a Hong Kong
Nació en Saigón el 15 de febrero de 1950 y le pusieron Tsui Man-kong. Pertenecía a una familia china numerosa, de las que la diáspora llamaba hoa, con dieciséis hermanos. A los trece se mudó a Hong Kong, la ciudad con la que quedaría asociado el resto de su vida, aunque llegó a ella como recién venido.
La segunda escala fue Texas. Estudió cine primero en la Southern Methodist University y después en la Universidad de Texas en Austin, donde se graduó en 1975. Allí se cambió el nombre de pila por Hark, que puede leerse como superación. Un director que se rebautiza a los veinte años en una universidad estadounidense ya anticipa algo del método que aplicaría después a los géneros heredados.
El debut y una película que los censores no quisieron
Volvió a Hong Kong y en 1979 estrenó The Butterfly Murders, un wuxia con estructura de misterio policial que lo metió de entrada en la camada del Nuevo Cine de Hong Kong. Al año siguiente llegó el episodio que marcaría su relación con el poder.
Dangerous Encounters of the First Kind mostraba adolescentes fabricando bombas y dejándolas en lugares públicos, con una referencia directa a los disturbios de 1967 y un cierre armado con fotografías de archivo de aquellos hechos. Los censores prohibieron esa versión de inmediato, por la violencia y por el contenido político. Tsui tuvo que rehacerla y reeditarla: los adolescentes quedaron convertidos en conductores que atropellan y huyen, y se agregó una línea argumental con agentes de Interpol detrás de unos traficantes de armas.
El episodio terminó funcionándole. La polémica despertó curiosidad y la versión recortada atrajo mucho público, con una recaudación de 2.248.034 dólares de Hong Kong. Durante años el corte original se dio por perdido; Tsui llegó a encontrar una copia de trabajo en VHS, aunque los materiales de filmación originales se consideran desaparecidos.
En 1981 ganó el premio a Mejor Director en los Golden Horse por All the Wrong Clues for the Right Solution, una comedia. Ese dato suele pasar inadvertido y él mismo lo reivindica: se considera más un director de comedias que de acción, aunque el género de acción lo haya definido desde el principio.
Film Workshop y la década que lo cambió todo
En 1984 fundó Film Workshop junto a Nansun Shi. La productora le dio algo más valioso que la libertad de dirigir: la posibilidad de habilitar a otros.
De esa estructura salió A Better Tomorrow (1986), que produjo y que dirigió John Woo. La película ganó el premio a Mejor Película en los Hong Kong Film Awards de 1987 y transformó el cine de acción de la ciudad. Al año siguiente produjo A Chinese Ghost Story. Su propia obra de ese período incluye Shanghai Blues (1984) y Peking Opera Blues (1986), dos películas que todavía hoy se reponen en festivales.
Antes, en 1983, había hecho algo técnicamente arriesgado: metió efectos especiales de factura hollywoodense en un wuxia, con Zu: Warriors from the Magic Mountain. Esa importación cambió lo que el género podía permitirse visualmente.
El salto mayor llegó en 1991 con Once Upon a Time in China, protagonizada por Jet Li, que le dio el premio a Mejor Director en los Hong Kong Film Awards de 1992 y se convirtió en su película más reconocida fuera de Asia. Cuatro años después firmó The Blade, una relectura brutal y despojada del wuxia que divide a sus propios admiradores.
Las carreras de Chow Yun-fat, Jet Li y John Woo se apoyaron en trabajos que él dirigió o produjo.
La escala estadounidense
A fines de los noventa probó suerte en Estados Unidos con dos películas protagonizadas por Jean-Claude Van Damme: Double Team (1997) y Knock Off (1998). Ninguna de las dos funcionó como se esperaba, ni con la crítica ni en taquilla.
El balance de ese paso no está en lo que produjo sino en lo que vino después. Volvió a Hong Kong y en 2000 estrenó Time and Tide, una película de acción con un ritmo vertiginoso que abandona la cámara lenta y el bullet ballet de los ochenta. Varios críticos la leen como su reacción a la experiencia estadounidense.
Detective Dee, el 3D y los récords
La década siguiente lo encontró reinventándose otra vez. Detective Dee and the Mystery of the Phantom Flame (2010) le valió un nuevo premio a Mejor Director en los Hong Kong Film Awards, en 2011, y abrió una franquicia. Ese mismo año el Festival de Busan lo nombró Cineasta Asiático del Año.
En 2011 estrenó Flying Swords of Dragon Gate, rodada en 3D, y en 2014 The Taking of Tiger Mountain, que le dio su cuarto premio a Mejor Director en Hong Kong, en 2016.
El caso más comentado llegó en 2021 con The Battle at Lake Changjin, sobre la guerra de Corea, que codirigió con Chen Kaige y Dante Lam. Fue la película china más taquillera de la historia hasta que Ne Zha 2 la superó el año pasado. También fue la más discutida: buena parte de la prensa occidental la trató como propaganda estatal, por su encuadre heroico de la intervención china en el conflicto. La película se hizo dentro del sistema de producción chino y con el respaldo de ese aparato, un dato que conviene tener presente al leer tanto el récord como las objeciones. Visto en perspectiva, el arco es llamativo: el mismo director al que los censores le desarmaron una película en 1980 terminó firmando el mayor éxito comercial del cine de su país.
En enero de 2025 estrenó Legend of the Condor Heroes: The Gallants, basada en la novela de Louis Cha, Jin Yong, cuya saga lleva vendidos más de 300 millones de ejemplares. Salió el primer día del Año Nuevo chino con Xiao Zhan como protagonista, lideró la taquilla del feriado y Sony Pictures International Productions compró los derechos para el resto del mundo.
Dónde está ahora
Hong Kong viene revisando su obra con calma. El museo M+ le dedicó el ciclo “Tsui Hark, the Free-Spirited Trailblazer”, y The Butterfly Murders, su debut, forma parte del festival de restauraciones de la institución este año.
Esta semana está en Lyon. El Festival Lumière le descubrió una placa dorada en la Rue du Premier Film, junto al Institut Lumière, y proyecta cuatro de sus películas: Shanghai Blues, Peking Opera Blues, Once Upon a Time in China y Time and Tide. Peking Opera Blues se estrena en Francia el 21 de octubre en una restauración 4K.
Sobre lo que viene dijo algo que aplica a su oficio y también a la discusión del momento: que lo propio de la humanidad es temer siempre ser reemplazada por algo. Se declaró preocupado por las crisis actuales, admitió no tener la solución y eligió quedarse del lado del optimismo, con la idea de que el cine sirve para recordarle a la gente los aspectos buenos de lo humano.
A los 75 años, el género que todavía le falta es el terror. Dice que le interesa justamente porque suele ser muy negativo respecto de las personas.