Frida Lyngstad: la voz grave de ABBA que creció creyendo que su padre había muerto en la guerra

Frida Lyngstad

Frida Lyngstad integró ABBA y desarrolló una carrera solista con discos como Something’s Going On, producido por Phil Collins.

Nació en Noruega en noviembre de 1945, hija de una noruega y de un sargento alemán, en el momento exacto en que tener un hijo con un ocupante se había vuelto peligroso. Su madre dejó el pueblo en 1947 y murió poco después, a los 21 años. La crió su abuela en Suecia. A los trece empezó a cantar con una orquesta de baile, a los veintisiete ganó Eurovisión con ABBA y en 1977, por iniciativa de su marido, conoció al padre que durante treinta y dos años creyó muerto. Cumple 81 años el 15 de noviembre.

Noruega ocupada, 1945

Nació el 15 de noviembre de 1945 en Bjørkåsen, un pueblo del norte de Noruega, pocos meses después de la rendición alemana.

Su madre, Synni Lyngstad, era noruega y tenía veinte años. Su padre, Alfred Haase, era sargento del ejército alemán y estaba destinado en Noruega durante la ocupación. Él volvió a Alemania poco después de la derrota.

Lo que vino después explica por qué la familia se fue. Terminada la guerra, las mujeres noruegas que habían tenido relaciones con alemanes perdieron derechos civiles, fueron detenidas o expulsadas, y recibieron el insulto que quedó registrado en la documentación de la época: las llamaban putas alemanas. A los hijos les pusieron apodos despectivos. En 1947 Synni dejó Bjørkåsen con su madre y con la beba.

Acá conviene una precisión, porque la historia de Frida circula en versiones sensacionalistas. Varios medios la presentan como producto de un experimento del programa Lebensborn, el proyecto nazi que alentaba las relaciones entre soldados alemanes y mujeres escandinavas por considerarlas aptas desde su ideología racial. Lo que está documentado en su caso concreto es otra cosa, y es más simple: una relación entre su madre y un soldado destinado en el país, y un embarazo. Las fuentes especializadas la ubican entre los hijos de la ocupación, la generación que en Noruega se conoce como niños de la guerra, pero no acreditan que haya nacido dentro de una institución de ese programa.

El dato importa porque la distinción es entre un experimento y una historia de posguerra corriente que después fue castigada socialmente. En 2018, al cumplirse setenta años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la primera ministra noruega Erna Solberg pidió disculpas públicas a esas mujeres.

Trece años y una orquesta de baile

La familia terminó en Suecia, que tenía una política más tolerante con esos chicos. Pasaron primero por Härjedalen, después por Malmköping y desde 1949 por Torshälla, cerca de Eskilstuna.

Su madre murió de una insuficiencia renal a los 21 años. La crió sola su abuela Arntine, que trabajaba como costurera y le cantaba canciones noruegas. Esa es toda la formación musical de su infancia.

En 1958, a los trece, empezó a cantar con la orquesta de baile de Evald Ek. Después tomó clases, pasó por grupos de jazz y de schlager, en 1963 fue vocalista del trío de Gunnar Sandevarn y más adelante armó su propia banda. Es una década entera de trabajo en salones, bodas y bailes antes de cualquier reconocimiento.

El salto llegó en 1967, cuando ganó el concurso “New Faces” de EMI Suecia con la canción “En ledig dag”, lo que la llevó a la televisión y a un contrato discográfico. En 1969 quedó cuarta en el Melodifestivalen, el certamen sueco que selecciona al representante para Eurovisión, y ahí conoció a Benny Andersson.

La mezzosoprano de ABBA

El grupo empezó llamándose Björn & Benny, Agnetha & Anni-Frid, y recién después quedó ABBA, con las iniciales de los cuatro.

Su función vocal es la que define el sonido. Tiene registro de mezzosoprano y su voz contrasta con la de Agnetha Fältskog, más aguda y clara; la mezcla de las dos, con la de Frida más abajo y con más cuerpo, es la textura que vuelve reconocible cualquier estribillo del grupo. Cantó muchas partes solistas, entre ellas algunas de las más conocidas del catálogo.

Era además la integrante más extrovertida y la que mejor se llevaba con las giras, y participó en el diseño de los vestuarios, que es una parte del fenómeno ABBA tan recordada como las canciones.

Ganaron Eurovisión en 1974 y se mantuvieron juntos hasta 1982. En 2010 el grupo ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll.

1977: el padre que no había muerto

Creció creyendo que su padre había muerto durante la guerra. Nadie se lo desmintió.

En 1977, la revista alemana Bravo publicó una biografía suya que incluía los datos de su origen, y a partir de eso apareció Alfred Haase, vivo, en Alemania. El encuentro se produjo en Estocolmo ese mismo año, y lo gestionó Benny Andersson, que en ese momento era su marido.

La escena tiene todo lo que un guionista pondría y es real: una cantante de treinta y dos años, en el pico de fama de su vida, conociendo a un hombre al que había dado por muerto desde siempre, y enterándose por una revista para adolescentes.

Something’s Going On, con Phil Collins

Su carrera solista empezó antes que ABBA, con el disco Frida de 1971, y tuvo un éxito grande en su país con Frida ensam, de 1975, cantado en sueco.

El disco que la volvió una artista internacional por derecho propio es Something’s Going On, de 1982, producido por Phil Collins. El corte “I Know There’s Something Going On” llegó al puesto 13 del Billboard Hot 100 en Estados Unidos, un lugar que ninguna canción solista de los otros integrantes alcanzó. Ese mismo año ganó el Rockbjörnen a la mejor artista femenina en Suecia.

Después vino Shine, en 1984, que funcionó bastante peor, y un silencio largo. Volvió en 1996 con Djupa andetag, otra vez en sueco, que llegó al número uno en Suecia. A partir de ahí eligió trabajar poco y por proyecto: en 2015 publicó “1865”, una canción sobre el Matterhorn, y en 2018 grabó un dueto con el trompetista cubano Arturo Sandoval.

Princesa Reuss, y tres muertes

En 1992 se casó con el príncipe Heinrich Ruzzo Reuss von Plauen, de una casa nobiliaria alemana, y pasó a llevar un título.

Los años siguientes fueron los más duros de su vida. En 1998 su hija Ann Lise-Lotte, nacida de su primer matrimonio, murió en un accidente de auto en Nueva York. En 1999 murió su esposo Ruzzo, de linfoma. En 2023 murió su nieto Jonathan, de cáncer de estómago.

Antes de eso había perdido a su madre siendo chica y a su abuela Arntine poco antes de que se formara ABBA, de modo que la mujer que la crió no la vio llegar a nada de lo que vino después.

Se instaló en Suiza, vivió muchos años en Zermatt y hoy vive en Genolier. Desde 2007 su pareja es el británico Henry Smith, quinto vizconde de Hambleden. Dedicó parte de su tiempo a causas ambientales, y de esa etapa sale justamente la canción sobre el Matterhorn.

Voyage, y la Orden de Vasa

Durante años sostuvo que había que dejar descansar a ABBA. Lo dijo con esas palabras en 2013, cuando colaboró en la apertura del museo del grupo en Estocolmo.

Cambió de opinión en 2017, cuando los cuatro volvieron a grabar dos canciones nuevas. Eso terminó derivando en el álbum Voyage, publicado en 2021, el primero del grupo en cuarenta años, y en el espectáculo ABBA Voyage, en cartel desde 2022 en una sala construida especialmente en Londres, donde los cuatro aparecen como versiones digitales de sí mismos tal como eran en los setenta.

En 2024 el rey de Suecia los nombró comendadores de primera clase de la Real Orden de Vasa, una distinción que había estado en desuso durante décadas y que se reactivó para honrar méritos civiles.

Cumple 81 años el 15 de noviembre. Nació en un pueblo del norte de Noruega donde su madre no podía quedarse, y la cuenta final de su carrera incluye un Eurovisión, un puesto 13 en Billboard, un museo, una orden real y un teatro en Londres que existe para proyectarla.