Guillermo Rolutti: del Teatro Colón al Ballet de Hamburgo
Guillermo Rolutti inició su formación en Córdoba, pasó por el Teatro Colón y continuó su carrera en la Escuela del Ballet de Hamburgo.
Guillermo Rolutti encontró en la danza un camino que lo llevó desde Córdoba hasta algunas de las instituciones más reconocidas del ballet internacional. Su recorrido combina formación técnica, disciplina y una serie de decisiones personales asumidas desde muy joven. Después de estudiar en el Teatro del Libertador San Martín y en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, obtuvo una beca para continuar su preparación en la Escuela del Ballet de Hamburgo, en Alemania.
El descubrimiento de la danza
Rolutti nació en Córdoba y comenzó a interesarse por el movimiento cuando tenía ocho años. En ese momento practicaba natación y entrenaba saltos en camas elásticas. Cerca del lugar donde realizaba esos ejercicios funcionaban clases de gimnasia rítmica, una actividad que despertó su curiosidad.
Poco después vio una competencia de ballet por televisión y le pidió a su madre que lo inscribiera para aprender. Así llegó al Seminario de Danzas Clásicas Nora Irinova, dependiente del Teatro del Libertador General San Martín de Córdoba. Allí estudió durante seis años y comenzó a desarrollar la técnica que luego le permitiría presentarse en competencias y audiciones.
El ingreso al Teatro Colón
En 2021 participó en el Gran Premio América Latina de ballet, una competencia que le abrió la posibilidad de audicionar para el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Tras superar la prueba, se mudó solo a Buenos Aires cuando tenía 15 años para continuar su formación.
El cambio implicó adaptarse a una nueva ciudad, sostener una rutina diaria de entrenamiento y completar la escuela secundaria de manera virtual. Durante esa etapa vivió en una residencia y llegó a participar junto con el Ballet Estable del Teatro Colón en el estreno de una versión de Carmen dirigida por Alejandro Cervera. Aquella experiencia representó su primer contacto directo con el escenario principal del teatro.
El desafío del Prix de Lausanne
Su crecimiento técnico lo llevó a participar en la preselección latinoamericana del Prix de Lausanne, una de las competencias más prestigiosas para jóvenes bailarines. Rolutti quedó entre los seleccionados y viajó a Suiza para competir.
Durante el certamen recibió propuestas de distintas instituciones internacionales. Entre ellas apareció nuevamente la Escuela del Ballet de Hamburgo, una posibilidad que ya había surgido antes pero que no había podido concretar porque todavía era menor de edad.
Finalmente eligió la oferta alemana, que le permitía cursar los niveles superiores de formación dentro de una institución vinculada con una de las compañías de ballet más importantes de Europa.
La campaña para viajar a Alemania
La beca cubría gran parte de los gastos, aunque Rolutti necesitaba reunir dinero adicional para cumplir con los requisitos económicos del visado y sostener su traslado. En 2024 lanzó una campaña pública para completar los fondos.
Su madre, María Marta Parmiggiani, trabajaba como empleada doméstica y había acompañado su formación desde el comienzo. La dificultad económica convirtió el viaje en un desafío familiar y expuso una realidad frecuente en la danza: el talento y la disciplina pueden abrir oportunidades internacionales, pero los costos de traslado, alojamiento y manutención continúan condicionando el acceso.
La formación en el Ballet de Hamburgo
Rolutti logró incorporarse a la Escuela del Ballet de Hamburgo, donde continuó su preparación en danza clásica. En 2025 regresó temporalmente a la Argentina para participar en Repatriados, una propuesta que reunió a jóvenes bailarines formados en instituciones internacionales.
Durante 2026 integró el grupo de estudiantes de la escuela que participó en Nijinsky, obra creada por John Neumeier y presentada junto con el Ballet de Hamburgo en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Su presencia en esa producción confirmó la continuidad de su formación europea y su acercamiento progresivo a escenarios profesionales.
El recorrido de Guillermo Rolutti todavía se encuentra en una etapa inicial, pero ya reúne experiencias en Córdoba, el Teatro Colón, el Prix de Lausanne y Hamburgo. Su historia refleja una construcción basada en años de entrenamiento, movilidad y adaptación, con la danza como centro de una vida profesional que comenzó mucho antes de llegar a Europa.