John Malkovich, 50 años de oficio y cero planes de retiro

John Malkovich: cincuenta años entre el teatro y el cine.

John Malkovich protagoniza Wild Horse Nine, de Martin McDonagh, y mantiene su actividad teatral.

A los 72 años, cuando la mayoría de sus colegas administra el legado, John Malkovich sigue sumando estrenos. Su película más reciente, Wild Horse Nine, de Martin McDonagh, se llevó una ovación de trece minutos en el Festival de Venecia y llega a los cines de Estados Unidos este 6 de noviembre, con él como un veterano agente de la CIA junto a Sam Rockwell. Sobre el retiro fue tajante en la Mostra: “No quiero dejarlo, no pretendo jubilarme”. El plan, dijo, es que lo jubilen a él cuando llegue el momento. Mientras tanto, reparte el año entre rodajes y giras teatrales que este 2026 lo trajeron, una vez más, a Buenos Aires.

De un pueblo minero de Illinois al teatro que cambió Chicago

Nació el 9 de diciembre de 1953 en Christopher, un pueblo del sur minero de Illinois, en una familia de periodistas y editores de prensa local. El teatro lo encontró en la universidad y lo encontró socio: en 1976 cofundó en Chicago, junto a Gary Sinise y un puñado de actores jóvenes, la compañía Steppenwolf, que empezó ensayando en un sótano suburbano y terminó convertida en una institución del teatro estadounidense, famosa por su estilo físico y visceral.

Esa plataforma lo llevó a Nueva York: su protagónico en True West y, sobre todo, su Biff Loman junto a Dustin Hoffman en Muerte de un viajante —versión que luego filmó la CBS y le valió un premio Emmy— lo instalaron como uno de los actores de su generación antes de cumplir treinta y cinco años. Hollywood tomó nota de inmediato.

Más de 70 películas y un apellido hecho título

Su debut grande en cine fue por partida doble en 1984: Places in the Heart le dio su primera nominación al Oscar como actor de reparto, y la segunda llegó en 1993 con el asesino refinado de En la línea de fuego, frente a Clint Eastwood. En el medio construyó el papel que lo volvió inconfundible: el vizconde de Valmont de Las relaciones peligrosas (1988), seductor y cruel, pura elegancia venenosa. Trabajó con Steven Spielberg, los hermanos Coen y Spike Jonze, y acumuló más de setenta películas sin repetirse: villanos, excéntricos, papas y hasta sí mismo.

Porque su consagración pop llegó en 1999 con ¿Quieres ser John Malkovich?, la comedia surrealista de Jonze y Charlie Kaufman en la que un túnel conduce a su propia cabeza. Aceptar ese papel —reírse de su imagen hasta el absurdo— revela al actor sin vanidad que es. La sociedad con Martin McDonagh, que ya lo había rozado con Tres anuncios por un crimen y Los espíritus de la isla, lo tiene hoy otra vez en carrera: Wild Horse Nine, ambientada en 1973 antes del golpe chileno, compitió por el León de Oro con un elenco que suma a Steve Buscemi, Parker Posey, Tom Waits y las actrices sudamericanas Mariana Di Girolamo y Ailín Salas.

El teatro como casa y el mundo como gira

El cine nunca lo alejó del escenario, su territorio de origen. Como director de teatro y ópera recibió el premio Molière en Francia y el Evening Standard en Londres, y desde hace años recorre el mundo con espectáculos híbridos de narración y música en vivo que esquivan toda etiqueta. El más reciente lo trajo a la Argentina: El infame Ramírez Hoffman, basado en textos de Roberto Bolaño, tuvo función única el 27 de marzo de 2026 en el teatro Ópera porteño, con Malkovich como narrador durante 90 minutos junto a un trío que mezcló Piazzolla, Vivaldi y Satie.

La historia —un aviador y poeta que escribe versos en el cielo mientras integra el aparato represivo de la dictadura chilena— pregunta si el arte puede estar por encima de la ética, y conectó con un vínculo que el actor cultiva hace tiempo con el público argentino: ya había presentado en el país un trabajo escénico basado en el prólogo de Ernesto Sábato para el Nunca Más. Pocas estrellas de Hollywood eligen materiales latinoamericanos tan espinosos para sus giras.

El dandi que se levantó de Madoff

Sus intereses desbordan la actuación. Diseñó moda con su sello Technobohemian y la productora Mrs. Mudd, dirigió cine —The Dancer Upstairs, con Javier Bardem— y vivió años en Francia, donde se ganó fama de dandi intelectual. También conoció los golpes: fue una de las víctimas célebres de la estafa piramidal de Bernie Madoff, destapada en 2008, donde perdió buena parte de sus ahorros. Su reacción lo pinta mejor que cualquier elogio: no se victimizó, multiplicó el trabajo —cine, teatro, publicidad, giras— y años después podía hablar del episodio con humor seco, como de un personaje más que le tocó interpretar. En septiembre de 2026 volvió a mostrar carácter al cancelar una presentación en Israel, en medio de versiones cruzadas sobre declaraciones que le habían atribuido falsamente.

A décadas del sótano de Steppenwolf, Malkovich sigue siendo lo que era entonces: un actor de compañía, curioso y sin libreto fijo, que trata a Hollywood como una changa bien paga y al escenario como su casa. El estreno de Wild Horse Nine y la temporada de premios que se abre dirán si la Academia le debe todavía una estatuilla. Él, mientras tanto, ya avisó que no piensa parar.