José Ottavis, la historia de un militante que llegó lejos sin soltar el origen
Desde sus primeros pasos en barrios de San Isidro hasta la vicepresidencia de la Cámara bonaerense, José Ottavis construyó una carrera ligada al trabajo territorial.
De los barrios humildes de San Isidro a la vicepresidencia de la Cámara bonaerense, su recorrido es el de un dirigente que creció a fuerza de territorio.
Hay carreras políticas que arrancan con un apellido o un padrino. La de José Ottavis arrancó con una caminata por un barrio, a los 13 años, y de ahí fue siempre para arriba. Nacido el 9 de junio de 1980 en Martínez, partido de San Isidro, el mayor de nueve hermanos, llegó a ocupar cargos en la Presidencia de la Nación, a conducir un organismo nacional y a presidir una de las legislaturas más numerosas del país. Cada escalón lo subió sumando, sin desprenderse de la militancia barrial donde se había formado.
Un chico de familia católica que encontró su vocación en el barrio
Sus padres, los dos ingenieros agrónomos egresados de la Universidad Católica Argentina, lo criaron entre colegios religiosos. La primera infancia transcurrió en San José, Uruguay, donde el padre llevaba adelante un tambo lechero, hasta que la familia regresó al país cuando José tenía unos seis años. La política le llegó por el abuelo, peronista y fundador de la carrera de Ciencia Política en la UCA, y la vocación social por la parroquia Santo Domingo Guzmán, donde fue monaguillo y misionero. Esas misiones lo llevaron a la villa La Cava, y ahí encontró el rumbo que lo acompañaría toda la vida.
Los primeros pasos: militancia y esfuerzo
A los 13 años entró a preguntar por unas clases de teatro y tango en el Centro Cultural Homero Manzi y descubrió que el lugar era una unidad básica peronista. Conoció a Marcelo Kaspar, referente de la Juventud Peronista, y empezó a militar en barrios como Santa Rita, Boulogne y el Barrio Obrero. Desde muy joven combinó la militancia con distintos oficios —mozo, cadete, actor— para valerse por sí mismo. Cuando la crisis de los noventa empujó a la familia a Monte Caseros, en Corrientes, no aflojó: terminó el secundario y se sumó a la Juventud Peronista local. De vuelta en San Isidro estudió Ciencias Políticas y abrió, junto a Kaspar, una biblioteca popular.
El salto a la gestión nacional
El cambio de escala llegó con el kirchnerismo. En 2003 escuchó por primera vez a Néstor Kirchner y se sumó a un armado juvenil que recorrió el país de punta a punta. Esa apuesta lo catapultó: a los 26 años fue director de Juventud de la Ciudad de Buenos Aires y enseguida Néstor lo designó director de Estudios Políticos de la Presidencia. En 2009 dio otro paso hacia arriba al asumir la presidencia del Fondo de Capital Social, después rebautizado Impulso Argentino, dedicado a la economía social y solidaria, donde impulsó la formación y la capacitación de miles de jóvenes y emprendedores de todo el país.
La cima de su carrera legislativa
En 2011 José Ottavis fue electo diputado provincial por la Primera Sección y, apenas asumió, todos los bloques lo votaron vicepresidente de la Cámara, un reconocimiento poco habitual para un dirigente de su edad. Desde ese lugar, ocupado hasta diciembre de 2015, impulsó instancias de participación popular y firmó, como autor o coautor, más de noventa proyectos de ley. Varios se convirtieron en norma: la Ley de Acceso Justo al Hábitat, el Voto Joven, el Sistema Provincial de Bibliotecas, la ley de Centros de Estudiantes. Fue reelecto en 2015 y completó su mandato en 2019.
Una obra propia para coronar el recorrido
Lejos de conformarse con lo conseguido, Ottavis dio un paso más y construyó algo nuevo. Junto a su compañera, Celia Itatí Britez, fundó la Asociación Civil Amarte Argentina, enfocada en la inclusión de chicos, jóvenes y adultos en situación de vulnerabilidad. El proyecto creció rápido y sumó la fuerza del Padre Pepe Di Paola, referente de los curas villeros, en la capilla Medalla Milagrosa del barrio El Pueblito, en Villa La Cárcova, José León Suárez. De ahí la actividad se extendió a otros puntos de la provincia, a Entre Ríos y a Corrientes.
El recorrido de José Ottavis se lee como una línea ascendente. Un pibe que empezó repartiendo meriendas y militando de noche fue ganándose, escalón por escalón, lugares de gestión y de decisión cada vez más altos. Y cuando ya había llegado a la conducción de una Cámara provincial, en vez de descansar sobre lo hecho, levantó una organización propia. La fuerza de su historia no está en quedarse: está en cuánto avanzó y en todo lo que sumó por el camino.