Marcos Bulgheroni y la alianza que sostiene la exportación de gas de Vaca Muerta 

Marcos Bulgheroni y la alianza exportadora de Vaca Muerta

Marcos Bulgheroni destacó la coordinación entre Estado, provincias, empresas y sindicatos como base del proyecto Argentina LNG, que busca llevar gas de Vaca Muerta al mercado europeo.

Marcos Bulgheroni señaló un reparto poco habitual —provincias, gremios y petroleras rivales— como la base del contrato de gas que la Argentina firmó con Alemania.

Detrás del primer gran contrato de gas natural licuado que la Argentina cerró con Europa hay un reparto de roles que Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy (PAE), se ocupó de volver explícito. No mencionó una empresa ni un yacimiento en particular. Habló de un entramado: el Estado nacional, las provincias patagónicas, un grupo de petroleras que compiten entre sí y los sindicatos del sector, todos traccionando el mismo proyecto. Ese esquema, dijo, es el activo más valioso que tiene la cuenca, y el que conviene no tocar.

Lo planteó durante la presentación de Vaca Muerta. Tesoro y faro para la Argentina, el libro de Jorge Augusto Sapag, exgobernador de Neuquén, para el que Bulgheroni firmó el prólogo. “El mayor valor que tenemos es que se armó una sinergia entre Estado, provincias, empresas y sindicatos que no hay que cambiar”, afirmó el empresario. La frase ordena todo lo demás: cada uno de esos nombres ocupa un casillero preciso en la cadena que hoy empuja el gas neuquino hacia los barcos.

El armado que selló el contrato con Alemania

El núcleo del negocio exportador es un consorcio que PAE encabeza y que junta a competidoras directas. Lo integran YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, y avanza a través de Southern Energy S.A. (SESA), la sociedad armada para conducir el proyecto conocido como Argentina LNG. Ese grupo firmó un acuerdo por más de USD 7.000 millones para venderle gas licuado argentino a Alemania.

La contraparte es una estatal: Securing Energy for Europe (SEFE). El convenio fija la entrega de 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027, un volumen que cubre cerca del 80% de la capacidad operativa del buque licuador Hilli Episeyo, que va a trabajar frente al Golfo San Matías. Bulgheroni contó que la negociación fue dura y que, en el medio, llegó a dar el trato por caído. Terminó al revés. Sobre los funcionarios europeos que cerraron la compra, ironizó: les pusieron “una estatua en Berlín” por haber encontrado gas lejos del conflicto.

Los gremios que quedaron en primer plano

Donde otros ejecutivos suelen pasar de largo, Bulgheroni puso el foco en los sindicatos. El Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, conducido por Marcelo Rucci, aparece como una de las patas del modelo, junto con el gremio de los petroleros jerárquicos. También pesan el Sindicato de Camioneros y la UOCRA, que mueven la logística y la obra de una cuenca en plena expansión. Para el empresario, ese tejido de cooperación entre patronales y gremios fue determinante para convertir a Vaca Muerta en un activo energético de peso mundial, en un momento en que crece la demanda de fuentes por fuera de las zonas inestables.

Provincias y Estado, en la misma mesa

La tercera pata son las jurisdicciones. Neuquén y Río Negro concentran el desarrollo no convencional y el trazado que va a sacar el gas al Atlántico; Chubut aporta las operaciones maduras de la compañía. Bulgheroni insistió en que la estabilidad macroeconómica y regulatoria que ordenó el Gobierno nacional resulta indispensable para sostener la actividad en un escenario internacional cada vez más competitivo. Recordó, además, de dónde se partió: una industria que enfrentaba “problemas existenciales” por el agotamiento de los recursos tradicionales y que salió adelante con decisiones que él mismo describió como innovadoras, arriesgadas y difíciles.

La foto de socios no se agota en el primer embarque. La segunda fase del proyecto suma otro buque de licuefacción, el MKII, y un gasoducto dedicado que unirá Vaca Muerta con la costa rionegrina. Con las dos unidades en marcha, la capacidad conjunta treparía a unas 6 millones de toneladas anuales, el volumen que define cuán lejos puede llegar esta alianza.