Santiago Motorizado, once canciones que estuvieron una década en un cajón
Santiago Motorizado, nombre artístico de Santiago Barrionuevo, lidera Él Mató a un Policía Motorizado y en 2025 publicó El Retorno, su primer álbum solista.
Se llama Santiago Barrionuevo, pero hace más de veinte años que casi nadie lo nombra así. Como líder, compositor y cantante de Él Mató a un Policía Motorizado encabezó el movimiento de rock alternativo que salió de La Plata a principios de los 2000 y terminó llenando estadios sin abandonar la lógica independiente. Dibuja las tapas de sus propios discos, cofundó un sello, ganó un Premio Gardel por la banda sonora de Okupas y en 2025 publicó El Retorno, un debut solista armado con canciones que llevaban más de una década guardadas. Le incomoda la televisión, no busca exposición y aun así se volvió viral cantando un tema de Cristian Castro.
La Plata como método
Cuando Santiago habla del origen de la banda no menciona influencias sonoras sino geografía. La esencia del grupo, dice, está atada a La Plata: salir de noche a buscar shows, encontrarse con músicos que compartían las mismas afinidades, nutrirse de lo que sonaba ahí. La distancia con Buenos Aires, donde se concentra toda la atención, imponía otros tiempos, otro ritmo y otras ambiciones.
De esa periferia salió también una convicción práctica: el proyecto iba a ser independiente desde el primer día y nunca se dudó de eso. Convivían con emprendimientos autogestionados y artesanales que los emocionaban, y esa cercanía les enseñó algo que él resume sin épica: que también podían armar una banda con amigos e intentar grabar sus canciones en un casete. Hacer cosas con pocas herramientas y poco presupuesto es, para él, una marca directa del lugar del que viene.
Ese ecosistema derivó en Laptra, el sello que fundaron junto a otras bandas de la ciudad y que terminó dándole nombre a toda una etiqueta: el indie platense.
El dibujo como parte de la obra
Toda la identidad visual de Él Mató —las tapas de los discos, los afiches de los shows— es obra suya. Dibuja desde chico, tenía facilidad para la figura humana y se lo dijeron en la primaria, en la secundaria y en Bellas Artes. Pero en algún momento entendió que el dibujo era una herramienta y no un fin, y encontró en la banda el lugar donde desarrollarlo.
Había además una razón de época. En años previos a Spotify, cuando no se podía escuchar una banda al instante, algo tenía que llamar la atención antes que la música. El nombre del grupo y aquellos primeros afiches que rompían el estándar visual de la escena cumplieron esa función.
Crecer sin darse cuenta
Él Mató llegó a lugares que a priori no parecen parte de la cultura independiente, pero Santiago insiste en que nunca hubo un salto. Cada disco generaba más expectativa que el anterior y el público crecía en tiempos digeribles, lo que los agarró bien parados cuando llegó la masividad. Los dos Luna Park de septiembre de 2023, para presentar Súper Terror, son la ilustración más clara: shows históricos para el grupo que, en su lectura, simplemente significan que hay mucha gente con ganas de verlos.
La forma de trabajar tampoco cambió. Después del éxito de La Síntesis O’Konor, varios les sugirieron sacar un disco rápido para aprovechar la atención. Él entiende la lógica pero no la comparte: sostiene que en el proceso creativo hay que estar conectado con lo que uno tiene ganas de contar, y que pensar más allá de eso es un error. La respuesta del público, aclara, la miran después, cuando el disco ya está hecho.
Súper Terror llegó con canciones más pop en lo musical y letras escritas durante la gestación del álbum, atravesadas por la pandemia sin nombrarla: la incertidumbre, la introspección y el corte brusco de la pospandemia, que dejó cosas por la mitad. Mientras escribía, describe haber tenido tres sensaciones presentes al mismo tiempo: melancolía, bronca y cierta luminosidad, la que aparece cuando algo termina y empieza otra cosa.
El costado que no busca
La exposición mediática es un terreno que evita de manera consciente. En un momento la banda le puso semáforo rojo a la televisión: no querían ir salvo que se tratara de un programa especialmente musical. La explicación es simple y personal: las cámaras y el ritmo televisivo lo ponen nervioso y no lo hacen sentir cómodo.
La paradoja llegó por otro lado. El episodio de mayor exposición que atravesó no fue un disco ni un estadio, sino un video viral en el que canta “No podrás”, de Cristian Castro. Ver la escena replicada en todas partes lo superó un poco y le generó timidez, aunque lo tomó con calma: después de dos décadas haciendo esto, dice, está listo para cualquier cosa.
Okupas, el Gardel y la música para pantalla
Antes de su disco solista ya había explorado el formato por fuera de la banda. Compuso la música para la reedición de Okupas, la serie de Bruno Stagnaro, en el álbum Canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro, que ganó el Premio Gardel en 2022. También trabajó en la banda sonora de La muerte no existe y el amor tampoco.
Esos antecedentes hacen que su debut solista sea, más que un estreno, una formalización.
El Retorno: canciones que esperaron diez años
El Retorno salió a fines de junio de 2025 con once canciones que llevaban más de una década guardadas. Muchas circulaban desde hacía años entre amigos y en internet, en versiones caseras y tomas en vivo, algunas incluso filtradas. El disco las recupera con arreglos nuevos y sonido terminado.
Se grabó en los estudios Sonic Ranch, en Texas, junto a los hermanos Felipe y Tom Quintans y el productor Eduardo Bergallo, con quien Santiago ya había trabajado en los tiempos de La Dinastía Scorpio. Salió por Primavera Labels, el sello del Primavera Sound.
El repertorio funciona como un mapa de sus obsesiones. “Camino de piedras” nació cuando escuchaba a Iron & Wine y Devendra Banhart y le daban ganas de salir a tocar solo; empezó siendo guitarra y voz y terminó con un aire western. “Amor en el cine” ya tenía conexión con el público a pesar de no estar publicada. “Google Maps” —antes “Google Earth”— convierte en chiste la torpeza de buscar a alguien en una aplicación, y él cree que sigue vigente por esa expectativa de que el celular resuelva la existencia. “No me trates mal” había quedado abandonada en 2012, cuando la banda no le encontraba la vuelta. “Pienso en vos” es un tributo a la cultura pop con referencias a 69 Love Songs, de The Magnetic Fields, y a la película conocida acá como Hechizo del tiempo. “El pastor me dio su mano” cuenta la historia de alguien resentido que busca respuestas en lo religioso, y él aporta el dato biográfico: tuvo educación religiosa hasta la primaria, se bautizó, tomó la comunión y la confirmación, y después se hizo punk.
Hay también un cover: “Jazmín chino”, de 107 Faunos, que define como uno de sus temas favoritos de la historia de la música. Contó con la aprobación del propio Gato, factótum del grupo. La idea de incluir una versión ajena la tomó del primer disco de los Ramones.
El álbum toca los temas de siempre —el amor, la amistad, la tristeza— pero atravesados por el humor. La excepción es “Te pido perdón”, que cierra el disco en un tono más melancólico, sin giro cómico, y que él eligió como final justamente porque abre una puerta a lo que venga.
Maradona, Claudia y una campaña sin manual
La presentación del disco tuvo un despliegue creativo poco convencional. Para adelantar “Google Maps”, Santiago agarró la guitarra, se tomó el tren y tocó una versión acústica ante los pasajeros de las estaciones de Castelar, Banfield y Turdera.
El segundo corte, “La Revolución”, llegó con un videoclip de su autoría en el que invierte los roles de una historia real: Maradona interpretado por la actriz Florencia Pereiro y Claudia Villafañe interpretada por él mismo. El clip recrea escenas del retorno de Diego a la Selección con un motor sentimental de por medio. La canción se grabó entre Buenos Aires y Texas, producida por Felipe Quintans, Eduardo Bergallo y el propio Barrionuevo. El correlato visual del proyecto lo desarrolló junto a Bohemian Groove Corp, el laboratorio creativo que encabeza Dillom.
El Retorno se presentó oficialmente en el Teatro Gran Rex el 4 de septiembre de 2025. Según su propia definición, el camino solista no reemplaza a la banda: corre en paralelo.