Ignacio Gorriti, el marplatense de 24 años que puso a Roomix en el radar de Silicon Valley

Ignacio Gorriti, fundador de Roomix

Ignacio Gorriti creó Roomix, una plataforma que utiliza inteligencia artificial para ordenar búsquedas inmobiliarias según las necesidades de cada usuario y que ya atrajo inversores de Silicon Valley.

Buscar departamento en Argentina es una tarea que no cambió demasiado desde que existen los portales: filtros rígidos, avisos repetidos y un orden de resultados que responde menos a lo que necesita el que busca que a lo que paga el que publica. Ignacio Gorriti tenía 22 años y una tesis universitaria sobre fotos de propiedades cuando entendió que el problema estaba en otro lado. Hoy tiene 24, vive en Buenos Aires, dirige una plataforma que recibe más de 380.000 visitas por mes y cuenta entre sus inversores a gente que se sienta en los directorios de OpenAI y de Meta. En el medio hubo un rechazo que lo dejó sin ahorros, un mail enviado sin demasiada expectativa y una semana entera dedicada a un solo número.

Un grito en la puerta de un evento

San Francisco, septiembre de 2025. Un chico de 23 años sin inversores, con unos pocos meses de producto encima y ahorros contados, ve salir de un evento al fundador de Vercel, una compañía valuada en unos US$ 3.000 millones. En vez de acercarse con un pitch armado, le grita desde lejos, en argentino y sin rodeos: “Tenés que ir a Mar del Plata, Guille”. Guillermo Rauch se da vuelta, sonríe y le promete que sí.

Ese cruce de diez segundos terminó siendo el punto de giro de la historia de Ignacio Gorriti. Semanas más tarde le mandó un correo con un asunto que apelaba al origen compartido —ambos son argentinos que llegaron al Valley desde afuera— y le pidió que probara su plataforma. Rauch contestó al día siguiente con un solo comentario: la búsqueda tardaba demasiado. Cinco segundos.

Gorriti dedicó la semana siguiente a un único objetivo. Bajó ese tiempo de carga a 200 milisegundos y se lo contó públicamente en X. En febrero de 2026 se quedó dormido con la computadora abierta y se despertó con un mail que confirmaba la inversión del fundador de Vercel en su startup.

De la lengua de señas al mercado inmobiliario

El camino no empezó en Estados Unidos. En 2022, mientras cursaba Ingeniería en Sistemas en la UNICEN de Tandil, Gorriti publicó un prototipo de inteligencia artificial capaz de reconocer lengua de señas. El posteo se volvió viral y superó los 200.000 “me gusta” en cuestión de días. Fue su primera entrada al ecosistema emprendedor argentino, más por curiosidad técnica que por estrategia.

Dos años después, en un evento de tecnología en Mar del Plata, conoció a Iñaki Valencia. De esa charla salió Roomix. La versión inicial —que también funcionó como tesis universitaria— apuntaba a algo bastante más acotado que un buscador: mejorar con IA las fotos de las propiedades publicadas. El costo por imagen que lograron era de menos de un centavo de dólar, contra los cinco dólares que cobraba el mercado.

Las inmobiliarias les daban siempre la misma devolución. La herramienta les gustaba, pero no les servía para lo único que importaba: aparecer arriba en los portales. Y ahí no se llega con mejores fotos, se llega pagando.

El diagnóstico que cambió el producto

La pieza que faltaba llegó en una llamada con Mariano Otero, el empresario que introdujo Uber en la Argentina. Otero le señaló algo simple: la experiencia de buscar una casa era prácticamente idéntica a la de hace quince años. Gorriti cortó, bajó en ascensor y le tiró la idea a un amigo. La respuesta —que estaba loco, pero que había algo ahí— le alcanzó. Ese mismo mes construyó el prototipo del buscador.

El razonamiento detrás es fácil de resumir: los portales tradicionales monetizan posicionamiento, no relevancia. Quien más paga, más arriba aparece. Roomix invirtió esa lógica y ordena los resultados según lo que busca cada usuario, sumando variables que los filtros clásicos no contemplan: precio por metro cuadrado, piso, cercanía a plazas o bares, tiempo de viaje desde una dirección determinada y hasta un índice de luminosidad calculado a partir de orientación, altura y ventanas.

La noche que Suiza le dijo que no

Antes de San Francisco hubo un capítulo bastante menos fotogénico. Gorriti fue seleccionado para el Star Global Fellowship, un programa de cuatro meses que reúne a treinta emprendedores de América Latina y África en Suiza. Fue con un objetivo concreto: ganar el pitch interno y volver a la Argentina con capital.

Perdió. El partner que había seguido de cerca el avance de Roomix durante todo el programa le dijo que no le veía potencial al proyecto. Gorriti admitió ante Forbes Argentina que esa noche se desmoronó. Volvió al país sin financiamiento y con los ahorros casi agotados.

Lo que siguió fue una llamada de Otero ofreciéndose a invertir y una mini ronda de US$ 45.000 liderada por el fondo Picante. Con eso siguió. El detalle que redondea el episodio: parte de quienes lo rechazaron en aquel pitch suizo terminaron entrando como inversores en la ronda que cerró en 2026.

Quiénes pusieron el medio millón

La ronda preseed de US$ 500.000 se armó en tres meses, entre febrero y abril de 2026. Además de Rauch participaron Adam D’Angelo —fundador de Quora, CTO de Facebook hasta 2008 y miembro del directorio de OpenAI— y Charlie Songhurst, ex Head of Global Strategy de Microsoft e integrante del board de Meta. Completan la lista Damián Schenkelman, cofundador de Auth0, un follow-on del fondo Picante, inversores de Cocos Capital y founders de Takenos.

Songhurst le dejó una comparación que Gorriti repite: el momento actual de la IA se parece al de la salida del smartphone, cuando resultaba evidente que alguien iba a construir la app de fotos. Y agregó un pronóstico: por timing, Roomix podría ser el Mercado Libre de los inmuebles.

Los números y su letra chica

En abril de 2026 la plataforma registró 250.000 sesiones mensuales y generó 12.000 contactos entre usuarios e inmobiliarias, con más de 100.000 acumulados. Para julio, las visitas mensuales superaban las 380.000, con la meta declarada de pasar el millón antes de fin de año. El crecimiento mensual ronda el 26%.

Vale una precisión de método: la posición de Roomix como cuarto sitio más consultado del país para buscar propiedades —detrás de Zonaprop, Mercado Libre y Argenprop— surge de un análisis comparativo del propio equipo con información pública de los portales, no de una auditoría externa. Es un dato razonable de citar, siempre con esa aclaración. Algo parecido pasa con la edad: varios medios titularon “22 años” reutilizando el marco de notas anteriores, cuando Forbes Argentina lo entrevistó ya con 24 cumplidos.

Cómo gana plata y qué viene

Los usuarios que buscan no pagan nada. El ingreso llega desde las inmobiliarias, que contratan un asistente disponible las 24 horas por WhatsApp: busca propiedades para sus clientes, agenda visitas y guarda el historial de cada interacción. El precio es de US$ 30 por asesor. La infraestructura completa de la plataforma cuesta alrededor de US$ 1.000 mensuales, un número que explica por qué la operación pudo sostenerse durante meses sin capital de riesgo.

Con la ronda cerrada, el plan pasa por armar un equipo de cuatro o cinco personas, invertir en marketing y consolidar la Argentina antes de salir afuera. Pascal Ordano, estudiante del ITBA, fue el primer ingeniero en sumarse. El lanzamiento de la app —con asistente de voz e interfaz de mapas— estaba previsto para agosto de 2026, junto con una herramienta B2B para optimizar publicaciones.

México y España aparecen como los mercados que más les interesan, aunque Gorriti evita cerrar la puerta: se define pragmático y admite que la oportunidad podría surgir en el sudeste asiático. La referencia que usa para medirse es Zillow, la compañía estadounidense valuada en más de US$ 10.000 millones. Su ambición declarada es que Roomix sea el estándar global de búsqueda de propiedades.